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eMujeres | Edición Marzo

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Inauguración de la Columna de la Independencia

Inauguración de la Columna de la Independencia
Lic. Hortensia Flores G.

Para festejar el primer Centenario de la Independencia de México, el Presidente Porfirio Díaz,  decidió que la fiesta debía ser espectacular para que todo el mundo se diera cuenta de que México era un país moderno y cosmopolita.

Por tal motivo, desde 1903 se iniciaron los preparativos, y así arquitectos, ingenieros, constructores y escultores, en su mayoría extranjeros, se encargaron de visualizar la República Porfirista para la celebración.

El primero de abril de 1907, el Presidente Porfirio Díaz a través de Ramón Corral, Secretario de Estado y del Despacho de Gobernación; emitió un acuerdo, que decía:

“Próximo ya el día en que la Nación va a celebrar el primer Centenario de la proclamación de su independencia, (16 de septiembre de 1910), el Presidente considera de importancia nacional que esa conmemoración se haga con la solemnidad y el esplendor que á hecho tan elevado y de tan elevado y de tanta trascendencia corresponde”.

Para el efecto en 1907, se conformó la Comisión Nacional del Centenario de la Independencia, que debía tomar a su cargo la “dirección general de la solemnidad y festejos que fueran a organizarse”, considerando que el Presidente Díaz pensaba que la celebración del Centenario debía ser esencialmente popular y nacional; y que al Gobierno le correspondía tomar una participación importante.

Así fue que por decreto presidencial, cada estado, municipio y localidad debía participar con la conclusión y entrega de una extensa red de obra pública, que mostrara los avances modernizadores de México.

La Ciudad de México fue el corazón de la fiesta,  siendo así que las construcciones realizadas en esa época, son las que le dieron a la Ciudad de México, la imagen que hasta hoy conserva en la mayoría de sus edificios, avenidas, monumentos y espacios públicos.

Diariamente se daba a conocer el Programa de todos los eventos que se llevarían a cabo para la celebración, ya fuera a través de anuncios en periódicos, carteles o en actos y eventos cívicos.

En ellos se exhortaba a los ciudadanos, a decorar las fachadas de los inmuebles tanto públicos como privados, con festones y adornos alusivos a la celebración.

Se ha manejado la versión de que el Presidente Díaz determinó que el día para la celebración fuera el 15 de septiembre 1910, ya que la fecha coincidía con el día en que el cumplía 80 años.

El Presidente Díaz en su afán de mostrar al mundo el progreso alcanzado por México, y que era una nación civilizada, repartió invitaciones a todas las representaciones extranjeras, para que acudieran a la celebración del Centenario de la Independencia.

A la cita acudieron Diplomáticos de 31 naciones, 20 misiones especiales, 3 delegaciones y un comisionado especial, a los que se les proporcionó acompañantes, traductores, servidumbre, guardaespaldas, etcétera.

Según crónicas de la época, la celebración del 15 de septiembre de 1910, inició con espectáculos públicos, funciones populares de teatro, corridas de toros, entrega de juguetes y despensas en el primer cuadro de la Ciudad de México.

Además a las 9 de la mañana, se realizó el “Gran Desfile Histórico”, cuyo tema fue la representación de las tres épocas de la historia de México: la Conquista, la dominación española y la guerra y consumación de la Independencia.

Por la tarde, se iluminaron las principales plazas del país con juegos pirotécnicos; y dando las 23:00 horas del día, se llevó a cabo la ceremonia oficial en la Plaza de la Constitución, entonándose el Himno Nacional, y después “el Grito” y el repicar de la campana de Dolores por parte del Presidente Díaz.

Pero el “broche de oro” de esta celebración se dio el 16 de septiembre de 2010, con la inauguración del monumento oficial de la “Columna de la Independencia”,  mejor conocido como el “Ángel de la Independencia”.

El autor de esta extraordinaria obra es el arquitecto mexicano Antonio Rivas, el Ingeniero Roberto Gayol fue el Ingeniero que realizó y dirigió la obra, y el artista italiano Enrique Alciati fue quién se encargó de los grupos escultóricos.

La construcción de este monumento que es el orgullo de la Ciudad de México, se inició con la cimentación en 1901,  la primera piedra la puso el Presidente Díaz el 2 de enero de 1902.

Cabe mencionar que de las obras realizadas en este contexto de los festejos del Centenario de la Independencia, además de la Columna de la Independencia, se pueden mencionar:

El Reloj de Pachuca, el Mercado Hidalgo de Guanajuato, el Palacio Municipal de Ixmiquilpan, la escuela Miguel Ahumada y la Presa de ese mismo nombre en Guadalajara, el Mercado de Cuernavaca, el Palacio Municipal de Córdoba, el Hospital de la Castañeda, el edificio de la Escuela Normal para Maestros, el Parque Balbuena, y el Hemiciclo a Juárez.

También se dieron otro tipo de mejoras como el alumbrado eléctrico, la creación de bibliotecas públicas, kioscos, líneas de tranvías, portales, presas, diques, etc.

El costo de las celebraciones del Centenario, según los funcionarios de la Secretaría de Hacienda, ascendió a millón y medio de pesos, que para entonces era una real fortuna.

¡Hasta la próxima!

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