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eMujeres | Edición Marzo

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San Miguel de Allende

San Miguel de Allende
Lic. Hortensia Flores G.

Se dice que el 3 de octubre de 1542, Fray Juan de San Miguel funda la Villa de San Miguel el Grande, que era un paso importante del Antiguo Camino Real, parte de la Ruta de la Plata, que durante el virreinato de la Nueva España tuvo la función fue comunicar la Real de Minas de Nuestra Señora de los Zacatecos (Zacatecas) con la Ciudad de México, y por el transitaban las caravanas que llevaban la plata extraída tanto en Zacatecas, como en los ahora Estados de Chihuahua y Durango.

El 18 de julio de 1561 el Virrey Don Luis de Velasco (padre), autorizó al alcalde mayor de la jurisdicción que concediera una cantidad de hectáreas para la cría de ganado, y las caballerías de tierra solicitados por los vecinos y moradores.

Dada su cercanía con la comunidad de Dolores Hidalgo, durante la guerra de Independencia (1810). Numerosas tropas del ejército llegaron a San Miguel el Grande, ya que de acuerdo con Hidalgo, Allende y Aldama partieron hacia allá con los hombres que habían logrado reunir.

El mismo 16 de septiembre salió Hidalgo con los suyos de Dolores, marchando a San Miguel el Grande, entrando al anochecer en la población. Allí se les unió el Regimiento de la Reina y en el camino una multitud de gente del campo principalmente indios, armados con flechas, palos, hondas e instrumentos de labranza, y ahí sin grandes contratiempos, se unieron con el resto del regimiento del cual Ignacio Allende era capitán.

En esta población siendo San Miguel el Grande, nació el General Ignacio María de Allende y Unzaga en 1769, es por eso que el 8 de marzo de 1826, año en que la población fue elevada a la categoría de ciudad, por decreto del Congreso Constituyente; es renombrada como San Miguel de Allende en consideración a su fundador Fray Juan de San Miguel y en honor al caudillo de nuestra Independencia Ignacio Allende.

En el siglo XVIII y primera década del siglo XIX, San Miguel era un centro mercantil, industrial y agrícola de mucha importancia, actividades que se incrementaron con los fundos mineros de Guanajuato, San Luis Potosí y Zacatecas. Fue el primer municipio declarado independiente del gobierno español por el naciente ejército insurgente durante la Guerra de Independencia de México.

Sin embargo, para la década de 1900, la ciudad decayó durante y después de la guerra, por lo que San Miguel de Allende estuvo a punto de convertirse en un pueblo fantasma, pero gracias a ser un sitio muy agradable, con muchos atractivos, la gente acaudalada acudía sobre todo para disfrutar de las aguas termales.

En 1926 el Centro Histórico fue declarado como monumento nacional, por el Gobierno mexicano, por lo que desde entonces el desarrollo en el distrito histórico está restringido para conservar el carácter colonial del pueblo.

El 7 de julio de 2008, el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO aprobó la inscripción de la ciudad de San Miguel de Allende en el listado internacional en la categoría de Bien Cultural, bajo el rubro de Ciudad Histórica, con el título de Villa Protectora de San Miguel el Grande y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco.  Con este nombramiento se incrementó la lista de sitios reconocidos internacionalmente, convirtiendo a México en el país con mayor número de bienes culturales.

San Miguel de Allende es un importante destino turístico por su diversidad cultural y artesanal, posee monumentos arquitectónicos de gran relevancia histórica.

En San Miguel de Allende no se cuenta con un platillo típico, pero si con un Dulce con mucha tradición llamado “Tumbagón”.

Se dice que hace 900 años en la época de San Francisco de Asís, se dio origen al “tumbagón” en Europa (Francia), y llegó a San Miguel de Allende hace más de 450 años adoptándolo como el dulce típico de la ciudad.

Este dulce que caracteriza a San Miguel de Allende, elaborado con harina de trigo, yema de huevo, canela, azúcar glass, naranja agria, anís, tiene la forma de anillo largo.

El nombre del Tumbagón se dice que se deriva de la “tumbaga”, que era un anillo de mano con una aleación de cobre y oro muy frágil y quebradizo, que se les entregaba a los franciscanos al ordenarse con el compromiso de cuidarlo.

La costumbre en San Miguel de Allende es regalar el tumbagón a los invitados para dar la bienvenida a un convivio religioso, pues antiguamente en eventos de los franciscanos se daban la bienvenida regalando este dulce.

El tumbagón es un símbolo del amor, la paz y la fidelidad, es por ello que según la tradición, el dulce se debe tomar introduciendo el dedo meñique para introducirlo en la boca y morderlo a la mitad.  Si el tumbagón se desbarata (desmorona), indica que la persona es infiel.

Te recomiendo visitar este maravilloso lugar y por supuesto probar el tumbagón, pero para evitar problemas no lo muerdas y cómetelo de un solo bocado.

¡Hasta la próxima!

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